El sarampión es una infección viral altamente contagiosa que ocurre principalmente en niños, pero puede presentarse a cualquier edad. Aunque algunas personas se recuperan sin complicaciones, el sarampión puede ser una enfermedad grave e incluso potencialmente mortal. Comprender los riesgos y las posibles complicaciones es esencial para una prevención y tratamiento efectivos.
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¿Qué es el sarampión?
El sarampión es causado por el virus del sarampión, que se propaga a través de gotas respiratorias cuando una persona infectada tose o estornuda. El virus puede permanecer en el aire o en superficies durante varias horas, haciendo que la transmisión sea muy fácil, especialmente en lugares concurridos.
Una vez infectada con el virus del sarampión, los síntomas suelen aparecer entre 10 y 14 días después e incluyen:
- Fiebre alta
- Tos
- Secreción nasal
- Ojos rojos y llorosos
- Puntos blancos dentro de la boca (puntos de Koplik)
- Un sarpullido rojo que se extiende por todo el cuerpo

¿Qué tan peligroso es el sarampión?
A menudo se piensa en el sarampión como una enfermedad infantil que causa molestias pero no es grave. Sin embargo, esta es una idea errónea. Mientras que muchas personas se recuperan sin efectos duraderos, el sarampión puede llevar a complicaciones serias, especialmente en niños pequeños, mujeres embarazadas y aquellas personas con sistemas inmunitarios debilitados.
Complicaciones potenciales del sarampión:
- Neumonía: una infección pulmonar grave que es la causa más común de muertes relacionadas con el sarampión, especialmente en niños pequeños. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1 de cada 20 niños con sarampión desarrolla neumonía.
- Encefalitis: una inflamación peligrosa del cerebro que puede provocar convulsiones, daño cerebral o incluso la muerte. Esta complicación ocurre en aproximadamente 1 de cada 1,000 casos de sarampión.
- Deshidratación severa: el sarampión puede causar diarrea y vómitos, lo que lleva a la deshidratación, que es especialmente peligrosa para los bebés y niños pequeños.
- Ceguera: la deficiencia de vitamina A combinada con el sarampión puede provocar pérdida de visión permanente.
- Infecciones de oído: la infección puede resultar en pérdida auditiva permanente si no se trata adecuadamente. La infección de oído ocurre en aproximadamente 1 de cada 10 niños con sarampión.
- Complicaciones durante el embarazo: las mujeres embarazadas con sarampión tienen un mayor riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro o dar a luz a un bebé con bajo peso al nacer.
¿Es el sarampión más peligroso para ciertos grupos?
Sí, algunas personas enfrentan un mayor riesgo de complicaciones graves:
- Bebés menores de un año que son demasiado jóvenes para ser vacunados.
- Mujeres embarazadas, quienes pueden experimentar complicaciones graves.
- Personas con sistemas inmunitarios debilitados, como aquellas con VIH/SIDA o en tratamiento de quimioterapia.
- Individuos desnutridos, particularmente aquellos con deficiencia de vitamina A.
¿Puede el sarampión causar problemas de salud a largo plazo?
Algunas complicaciones del sarampión tienen consecuencias de por vida. Por ejemplo, la encefalitis puede llevar a daño cerebral permanente. Además, una condición rara pero fatal llamada panencefalitis esclerosante subaguda (PESS) puede desarrollarse años después de la infección por sarampión, causando daño cerebral progresivo y la muerte. La PESS ocurre en aproximadamente 1 de cada 10,000 casos de sarampión.
¿Cómo podemos protegernos del sarampión?
La mejor manera de prevenir el sarampión es a través de la vacunación. La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (vacuna MMR) es altamente efectiva, proporcionando protección de por vida en la mayoría de los casos. Esta vacuna se administra típicamente en dos dosis:
- Primera dosis a los 12–15 meses de edad
- Segunda dosis a los 4–6 años de edad
La vacuna MMR es un 97% efectiva para prevenir el sarampión después de dos dosis.
La vacunación no solo te protege a ti, sino que también ayuda a prevenir la propagación del sarampión a grupos vulnerables.
¿Qué debes hacer si contraes sarampión?
Si sospechas que tienes sarampión, necesitas:
- Ir a ver a un médico de inmediato, especialmente si tú o tu hijo experimentan fiebre alta, dificultades para respirar o signos de deshidratación.
- Quedarte aislado para evitar propagar el virus a otros.
- Beber muchos líquidos y descansar lo suficiente.
- Tomar suplementos de vitamina A, según lo recomendado por un profesional de la salud, para reducir la gravedad de la enfermedad.
- Manejar la fiebre y las molestias con medicamentos como acetaminofén o ibuprofeno, pero evita el uso de aspirina en niños debido al riesgo de síndrome de Reye.
El sarampión es una enfermedad grave que no debe tomarse a la ligera. Aunque muchas personas se recuperan sin complicaciones, los riesgos de enfermedad grave, hospitalización y muerte lo hacen peligroso, especialmente para los grupos vulnerables. La buena noticia es que el sarampión es prevenible a través de la vacunación. Asegurarse de que tú y tus seres queridos estén vacunados es la mejor manera de mantenerse protegidos y prevenir brotes en tu comunidad.




