Científicos de la Universidad de Oklahoma han descubierto cómo una hormona natural revierte la obesidad en ratones. Esta hormona, llamada FGF21 (factor de crecimiento de fibroblastos 21), envía señales a una región específica del cerebro que controla el metabolismo y el peso corporal. El equipo publicó sus hallazgos en la revista Cell Reports.

Cómo funciona la hormona FGF21 en el cerebro
El investigador principal Matthew Potthoff y su equipo identificaron la región exacta del cerebro que la hormona FGF21 afecta. Esta hormona actúa sobre el hindbrain (cerebelo), una estructura en la parte baja y trasera del cerebro.
“Pensábamos que encontraríamos que esta hormona enviaba señales al hipotálamo, así que nos sorprendió mucho descubrir que la señal iba al hindbrain,” dijo Potthoff, profesor de bioquímica y fisiología en la Universidad de Oklahoma.
La hormona FGF21 interactúa con dos partes específicas del hindbrain: el núcleo del tracto solitario (NTS) y la área postrema (AP). Estas estructuras envían señales a otra región del cerebro llamada núcleo parabrachial. Esta cadena de señales impulsa la capacidad de esta hormona para reducir el peso corporal.
Cómo se diferencia la hormona FGF21 de los medicamentos GLP-1
La hormona FGF21 y los medicamentos GLP-1, como Ozempic y Wegovy, también tienen como objetivo el hindbrain. Sin embargo, estos dos tratamientos funcionan a través de mecanismos completamente diferentes.
Los medicamentos GLP-1 reducen el apetito y la ingesta de alimentos. La FGF21, en cambio, aumenta la quema de energía del cuerpo. Esta hormona eleva la actividad metabólica, lo que ayuda al cuerpo a perder peso sin suprimir el hambre.
Por qué es importante este descubrimiento
La hormona FGF21 ya está atrayendo la atención como un objetivo terapéutico. Los desarrolladores de medicamentos están actualmente probando fármacos basados en FGF21 en ensayos clínicos para MASH (esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica), una forma grave de enfermedad hepática grasa.
Potthoff cree que este descubrimiento puede ayudar a los científicos a diseñar mejores medicamentos. “Esperamos que al identificar este circuito cerebral específico, pueda ayudar en la creación de terapias más dirigidas que sean efectivas sin efectos secundarios negativos,” dijo. Los análogos actuales de FGF21 pueden causar problemas gastrointestinales y, en algunos casos, pérdida ósea.
Próximos pasos en la investigación
Potthoff y su equipo planean investigar si este circuito cerebral también explica la capacidad de FGF21 para tratar MASH. “Se necesitan más estudios para examinar si este circuito cerebral media la capacidad de FGF21 y sus análogos para revertir MASH,” dijo.
El equipo espera que esta investigación abra un camino hacia nuevos tratamientos para la obesidad y las enfermedades hepáticas.
Documento de referencia:
La administración farmacológica de FGF21 revierte la obesidad a través de una población de neuronas que proyectan al núcleo parabrachial en el cerebro posterior. Cell Reports, 2026; 45 (4): 117093 DOI: 10.1016/j.celrep.2026.117093