Dolor pélvico con dolor abdominal: Causas y tratamiento

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El dolor pélvico acompañado de dolor abdominal suele ser causado por condiciones que afectan los sistemas reproductivo, urinario o digestivo. Las causas más comunes incluyen problemas ginecológicos como la endometriosis, quistes ováricos o enfermedad inflamatoria pélvica, problemas gastrointestinales como el síndrome de intestino irritable o apendicitis, y infecciones del tracto urinario. Dado que muchas enfermedades pueden causar estos dos síntomas, la evaluación médica es importante para identificar la causa exacta.

Condiciones comunes que causan dolor pélvico con dolor abdominal

Causas ginecológicas (en mujeres)

1. Endometriosis

La endometriosis es el crecimiento de tejido similar al revestimiento del útero fuera del útero (en los ovarios, trompas de Falopio, revestimiento pélvico). Este tejido responde a las hormonas y causa inflamación local, cicatrices y dolor.

La endometriosis ocurre en aproximadamente el 7% de las mujeres en edad reproductiva. Los retrasos en el diagnóstico son comunes.

Dolor pélvico con dolor abdominal: Causas y tratamiento
Endometriosis

Síntomas típicos de la endometriosis: períodos menstruales dolorosos, dolor profundo durante las relaciones sexuales, dolor pélvico crónico, a veces síntomas intestinales o de vejiga y infertilidad.

Diagnóstico: La endometriosis se diagnostica a través de una combinación de antecedentes médicos, exámenes físicos, imágenes y, a veces, cirugía. Los médicos suelen comenzar hablando de síntomas como dolor pélvico y períodos menstruales dolorosos, seguido de un examen pélvico para verificar anomalías. Pruebas de imagen como ultrasonidos o resonancias magnéticas pueden ayudar a identificar quistes o lesiones, pero no pueden confirmar la enfermedad de manera definitiva. El método más confiable es la laparoscopia, una cirugía mínimamente invasiva que permite la visualización directa y biopsia del tejido endometrial fuera del útero.

Tratamiento: La endometriosis se trata con medicamentos, cirugía o una combinación de ambos. Las terapias hormonales, como las píldoras anticonceptivas, progestágenos o agonistas de GnRH, pueden ayudar a reducir o detener el crecimiento del tejido similar al endometrial y aliviar el dolor. Analgésicos como los antiinflamatorios no esteroides se utilizan a menudo para manejar la incomodidad. En casos más severos, puede realizarse una cirugía mínimamente invasiva para eliminar o reducir el tejido endometriósico, y en situaciones raras, se puede considerar la histerectomía.

2. Enfermedad inflamatoria pélvica

La enfermedad inflamatoria pélvica es una infección del tracto genital superior (útero, trompas, ovarios), generalmente causada por bacterias de transmisión sexual (clamidia, gonorrea) o por organismos vaginales mixtos. La infección causa inflamación, dolor, cicatrices y puede dañar la fertilidad.

Esta enfermedad ocurre en aproximadamente el 4% de las mujeres sexualmente activas.

Diagnóstico: La enfermedad inflamatoria pélvica se diagnostica principalmente a través de la evaluación clínica de síntomas como dolor pélvico, flujo vaginal anormal, fiebre y dolor durante el examen pélvico. Los médicos también pueden utilizar pruebas de laboratorio para buscar infecciones de transmisión sexual, pruebas de embarazo y pruebas de imagen como ultrasónicos para descartar otras condiciones. Dado que esta enfermedad puede ser difícil de confirmar, el diagnóstico a menudo depende de una combinación de hallazgos clínicos y la exclusión de otras causas.

Tratamiento: La enfermedad inflamatoria pélvica se trata con antibióticos para atacar la infección, a menudo cubriendo las bacterias de transmisión sexual comunes como clamidia y gonorrea. Los compañeros sexuales también deben ser evaluados y tratados para prevenir reinfecciones. En casos severos, puede ser necesaria la hospitalización o cirugía si se forman abscesos o los síntomas no mejoran.

3. Quiste ovárico, torsión ovárica y embarazo ectópico

– Quistes ováricos: Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido que se forman en o dentro de los ovarios, a menudo son inofensivos, pero a veces causan síntomas. Los quistes ováricos son comunes, especialmente durante los años reproductivos, y muchos quistes se resuelven por sí solos sin tratamiento.

Mientras que la mayoría de los quistes no causan dolor, algunos quistes provocan dolor pélvico, hinchazón o ciclos menstruales irregulares.

Los quistes ováricos se descubren a menudo durante un examen pélvico o pruebas de imagen como ultrasonidos, que ayudan a determinar el tamaño, tipo y si es un quiste lleno de líquido o sólido. En algunos casos, los médicos pueden usar análisis de sangre o laparoscopia para evaluar más a fondo el quiste.

El tratamiento depende del tamaño, tipo y síntomas del quiste. Los quistes funcionales pequeños pueden requerir solo monitoreo, mientras que los quistes más grandes o persistentes pueden necesitar medicación o eliminación quirúrgica. El manejo del dolor y los anticonceptivos hormonales también pueden ayudar a prevenir la formación de nuevos quistes. La mayoría de los quistes ováricos son benignos, pero los chequeos regulares son importantes para descartar complicaciones como ruptura o torsión ovárica.

– Torsión ovárica: La torsión ovárica es una emergencia médica en la que un ovario se retuerce alrededor de los ligamentos que lo sostienen, cortando el suministro de sangre.

Esta condición a menudo está relacionada con quistes ováricos o masas que hacen que el ovario sea más pesado y propenso a retorcerse. Los síntomas suelen aparecer repentinamente e incluyen un dolor severo en la parte baja del abdomen o dolor pélvico, náuseas, vómitos y a veces fiebre.

El diagnóstico se realiza típicamente mediante un ultrasonido pélvico con imagen Doppler, que ayuda a evaluar el flujo sanguíneo hacia el ovario.

El tratamiento requiere cirugía urgente, generalmente laparoscópica, para desenroscar el ovario y restaurar el flujo sanguíneo. En casos severos donde ha ocurrido daño en el tejido, puede ser necesario remover el ovario. La intervención rápida es crítica para prevenir la pérdida permanente del ovario y preservar la fertilidad.

– Embarazo ectópico: Un embarazo ectópico ocurre cuando un óvulo fertilizado se implanta fuera del útero, más comúnmente en la trompa de Falopio. Esta condición es peligrosa porque la trompa de Falopio no puede soportar un embrión en crecimiento, y la ruptura puede causar sangrado potencialmente mortal.

Los síntomas a menudo incluyen dolor abdominal agudo o dolor pélvico, sangrado vaginal, mareos o dolor en el hombro debido a sangrado interno. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre que miden los niveles de la hormona del embarazo (hCG) y una ecografía transvaginal para localizar el embarazo.

El tratamiento puede incluir medicamentos como el metotrexato para detener el crecimiento celular o cirugía para eliminar el tejido ectópico, dependiendo de la gravedad. La atención médica rápida es esencial, ya que los embarazos ectópicos no pueden continuar normalmente y pueden ser fatales si no se tratan.

4. Fibromas uterinos (leiomiomas)

Los fibromas uterinos son tumores musculares benignos del útero impulsados por hormonas. Pueden causar presión pélvica, dolor abdominal bajo, sangrado abundante y síntomas urinarios o intestinales por efecto de masa.

Fibromas uterinos
Fibromas uterinos

Los fibromas son muy comunes. Una proporción sustancial de mujeres tiene fibromas a mitad de vida, y aproximadamente una de cada tres mujeres con fibromas tiene síntomas.

Los fibromas uterinos se diagnostican generalmente a través de un examen pélvico y pruebas de imagen como ultrasonido, que ayudan a confirmar su presencia y medir su tamaño. A veces se utilizan pruebas adicionales como resonancia magnética o análisis de laboratorio para descartar otras condiciones.

El tratamiento depende de los síntomas, el tamaño y la ubicación de los fibromas. Los fibromas pequeños y asintomáticos pueden no necesitar tratamiento, mientras que los fibromas más grandes o sintomáticos pueden manejarse con medicamentos para controlar las hormonas y el sangrado. Las opciones quirúrgicas incluyen miomectomía (remoción de los fibromas preservando el útero) o histerectomía (remoción total del útero), y los procedimientos mínimamente invasivos como la embolización de la arteria uterina pueden reducir los fibromas. La elección del tratamiento se adapta a la edad de la paciente, sus objetivos de fertilidad y la gravedad de los síntomas.

Causas gastrointestinales comunes

1. Apendicitis

El bloqueo del apéndice (fecalito, hiperplasia linfoide, menos frecuentemente un tumor) lleva a un crecimiento bacteriano excesivo, inflamación y riesgo de perforación.

Síntomas típicos: dolor periumbilical que irradia hacia la parte inferior derecha del abdomen, náuseas o vómitos, fiebre, aumento en el recuento de glóbulos blancos.

Diagnóstico: Evaluación clínica más análisis de sangre; ultrasonido o tomografía computarizada para confirmar en casos inciertos.

Tratamiento: La extracción quirúrgica (apendicetomía) es el tratamiento estándar. En casos seleccionados no complicados, los antibióticos solamente pueden ser una opción bajo cuidadoso seguimiento. El tratamiento rápido evita la ruptura y la peritonitis.

2. Diverticulitis

La diverticulitis es una inflamación o infección de pequeños sacos (divertículos) que se forman en la pared del colon. Esta enfermedad a menudo causa dolor abdominal agudo, generalmente en el lado inferior izquierdo, junto con fiebre, náuseas o cambios en el hábito de defecar. La diverticulitis es común en adultos mayores.

Diverticulitis
Diverticulitis

El diagnóstico se realiza típicamente con un examen físico, análisis de sangre y orina, y lo más importante, una tomografía computarizada, que puede revelar divertículos infl amados o complicaciones como abscesos.

El tratamiento depende de la gravedad. Los casos leves pueden manejarse con reposo, dieta líquida y antibióticos, mientras que los casos más severos o complicados pueden requerir hospitalización, antibióticos intravenosos o incluso cirugía. Los cambios en el estilo de vida, como una dieta rica en fibra, suelen recomendarse para ayudar a prevenir recurrencias.

3. Enfermedad inflamatoria intestinal y síndrome del intestino irritable

– Enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa): Esta enfermedad inflamatoria crónica causa dolor abdominal, diarrea, sangrado y síntomas sistémicos. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre, análisis de heces, colonoscopia con biopsia e imágenes. El tratamiento incluye medicamentos antiinflamatorios, inmunosupresores y biológicos.

– Síndrome del intestino irritable: Este es un trastorno funcional del intestino con dolor abdominal recurrente relacionado con el hábito de defecar. Este síndrome ocurre en aproximadamente el 10% de la población de nuestro país. El síndrome del intestino irritable se diagnostica basándose en la revisión de síntomas, antecedentes médicos y examen físico, utilizando pruebas principalmente para descartar otras condiciones. Los médicos suelen aplicar los criterios de Roma, que requieren dolor abdominal recurrente al menos un día a la semana durante tres meses, junto con cambios en el hábito de defecar o la consistencia de las heces. El tratamiento se dirige a los síntomas (cambios dietéticos como una dieta baja en FODMAP, modificación de fibra, medicamentos antiespasmódicos, laxantes o antidiarreicos, y terapia psicológica).

Causas del tracto urinario y riñones

1. Infección del tracto urinario y pielonefritis

La infección bacteriana de la vejiga o los riñones (más comúnmente E. coli) causa dolor abdominal bajo o dolor suprapúbico, disuria, urgencia para orinar, y a veces dolor en la espalda y fiebre si se ve implicado el riñón. La infección del tracto urinario es muy común, especialmente en mujeres.

La infección del tracto urinario generalmente se diagnostica a través de un análisis de orina que verifica la presencia de bacterias, glóbulos blancos o glóbulos rojos, y a veces se confirma con un cultivo de orina. En ciertos casos, se pueden usar imágenes o cistoscopia si la infección es recurrente o complicada. El tratamiento se realiza típicamente con antibióticos, que se eligen según el tipo de bacteria y la gravedad de la infección, y se pueden proporcionar medicamentos para el alivio del dolor. Beber muchos líquidos y vaciar la vejiga con frecuencia también puede ayudar en la recuperación y prevenir futuras infecciones.

2. Cálculos renales (cólico ureteral)

Los cálculos renales se forman cuando los minerales y sales en la orina se cristalizan debido a desequilibrios como deshidratación o exceso de calcio, oxalato o ácido úrico.

Los síntomas a menudo incluyen dolor severo en la espalda o el costado, dolor que irradia hacia el abdomen inferior o ingle, sangre en la orina, náuseas y frecuencia urinaria.

El diagnóstico generalmente se realiza con pruebas de imagen como tomografías computarizadas o ultrasonidos, junto con análisis de sangre y orina para identificar sustancias que forman cálculos.

El tratamiento depende del tamaño y tipo de piedra. Las piedras pequeñas pueden pasar de manera natural con hidratación y medicamentos para el dolor, mientras que las piedras más grandes pueden requerir procedimientos médicos como litotricia por ondas de choque o eliminación quirúrgica.

Las medidas preventivas incluyen beber mucha agua, ajustes dietéticos y, a veces, medicamentos para reducir los químicos que forman cálculos.

Aunque el dolor pélvico con dolor abdominal a veces se debe a problemas menores como indigestión o calambres menstruales, es necesario consultar a un médico si el dolor es severo, súbito, persistente o acompañado de síntomas alarmantes como fiebre, vómitos, sangrado anormal, desmayos o dificultad para orinar. Incluso el dolor leve que no mejora o que sigue reapareciendo debe ser evaluado por un profesional de la salud.

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