El aceite de pescado puede reducir la resistencia a la insulina en la diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 2 se desarrolla cuando nuestro cuerpo no puede utilizar la insulina de manera efectiva. La insulina es una hormona que ayuda a mover la glucosa de la sangre hacia las células. Cuando la insulina pierde eficacia, los niveles de glucosa en sangre aumentan y pueden dañar muchos órganos con el tiempo.

La obesidad es uno de los factores de riesgo más importantes para la diabetes tipo 2. Sin embargo, algunas personas desarrollan diabetes tipo 2 a pesar de no ser obesas. Los científicos continúan investigando por qué ocurre la resistencia a la insulina en este grupo de pacientes.

Un estudio reciente de Brasil, publicado en la revista Nutrients, sugiere que los ácidos grasos omega-3 del aceite de pescado pueden reducir la resistencia a la insulina y la inflamación en personas con diabetes tipo 2 no obesas. Los hallazgos provienen de investigaciones en ratas, pero proporcionan pistas importantes sobre cómo la inflamación contribuye a la diabetes.

El aceite de pescado puede reducir la resistencia a la insulina en la diabetes tipo 2.
Aceite de pescado. El aceite de pescado es un suplemento dietético extraído de pescados grasos, rico en ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA).

Comprendiendo la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina ocurre cuando las células en los músculos, el hígado y el tejido adiposo responden de manera ineficaz a la insulina. Como resultado, la glucosa permanece en el torrente sanguíneo en lugar de ingresar a las células.

El páncreas responde produciendo más insulina. Con el tiempo, el páncreas puede tener dificultades para satisfacer las demandas del cuerpo. Los niveles de glucosa en sangre entonces aumentan y se desarrolla la diabetes.

Muchos investigadores ahora consideran la resistencia a la insulina como un problema metabólico y un problema inflamatorio. La inflamación crónica puede interferir con la señalización de la insulina y dificultar que las células respondan a la insulina.

La diabetes tipo 2 puede ocurrir sin obesidad

Muchas personas asocian la diabetes tipo 2 con el exceso de peso corporal. Aunque la obesidad aumenta el riesgo, no todas las personas con diabetes tipo 2 son obesas.

Los investigadores estiman que aproximadamente el 15% de las personas con diabetes tipo 2 en todo el mundo no son obesas.

Los científicos creen que varios factores contribuyen a causar diabetes en este grupo, incluidos:

  • Factores genéticos
  • Respuestas inmunitarias anormales
  • Inflamación crónica
  • Cambios en la función del sistema digestivo
  • Alteraciones en la señalización hormonal.

Dado que la obesidad está ausente en estos pacientes, los investigadores sospechan que diferentes mecanismos biológicos impulsan la resistencia a la insulina.

Cómo estudiaron los investigadores el aceite de pescado

El equipo de investigación utilizó ratas Goto-Kakizaki, un modelo animal bien establecido para la diabetes tipo 2 no obesa.

Los investigadores administraron suplementos de aceite de pescado a las ratas tres veces a la semana durante ocho semanas. El aceite de pescado contenía dos ácidos grasos omega-3 importantes:

  • Ácido eicosapentaenoico
  • Ácido docosahexaenoico.

Después del período de tratamiento, los investigadores midieron la glucosa en sangre, los niveles de colesterol, los marcadores inflamatorios y la resistencia a la insulina.

El aceite de pescado mejoró varios marcadores metabólicos

Las ratas que recibieron aceite de pescado mostraron varias mejoras en comparación con las ratas no tratadas.

Los investigadores observaron una reducción en la resistencia a la insulina, un mejor control de la glucosa, una menor actividad inflamatoria, una reducción del colesterol total, un menor colesterol LDL y niveles más bajos de triglicéridos.

Estos hallazgos sugieren que los ácidos grasos omega-3 pueden influir tanto en el metabolismo como en la inflamación.

El papel de la inflamación en la diabetes

La inflamación es un mecanismo de defensa natural que ayuda a nuestro cuerpo a combatir infecciones y reparar lesiones.

Sin embargo, la inflamación crónica puede volverse perjudicial. La actividad inflamatoria persistente puede interrumpir la señalización normal de la insulina y promover la resistencia a la insulina.

Muchas células inmunitarias liberan proteínas llamadas citoquinas. Algunas citoquinas aumentan la inflamación, mientras que otras ayudan a controlarla.

En las personas con diabetes asociada a la obesidad, el tejido adiposo agrandado a menudo libera citoquinas inflamatorias. Estas citoquinas contribuyen a causar resistencia a la insulina.

Los investigadores encontraron que un proceso inflamatorio similar puede ocurrir en la diabetes no obesas, incluso sin exceso de grasa corporal.

Cómo afectó el aceite de pescado a las células inmunitarias

Este estudio se centró en los linfocitos, que son glóbulos blancos que ayudan a regular las respuestas inmunitarias.

Investigaciones anteriores mostraron que las ratas diabéticas no obesas tenían linfocitos que producían señales inflamatorias excesivas.

La suplementación con aceite de pescado pareció cambiar el comportamiento de estas células inmunitarias.

Los investigadores observaron una reducción en la actividad de linfocitos proinflamatorios, una disminución en el número de células T-helper 1 proinflamatorias, una reducción en las células T-helper 17 inflamatorias y un aumento en el número de células T reguladoras.

Las células T reguladoras ayudan a controlar las respuestas inmunitarias excesivas y limitan la inflamación.

Este cambio creó un ambiente más antiinflamatorio dentro del cuerpo.

Cómo los ácidos grasos omega-3 pueden reducir la resistencia a la insulina

Los investigadores creen que los ácidos grasos omega-3 mejoran la sensibilidad a la insulina al cambiar el equilibrio de la actividad inmunitaria.

Cuando los signos inflamatorios disminuyen, las vías de señalización de la insulina pueden funcionar de manera más eficaz.

Como resultado, las células responden mejor a la insulina, la glucosa ingresa a las células de manera más eficiente, los niveles de glucosa en sangre se vuelven más fáciles de controlar y la salud metabólica mejora.

Este mecanismo puede explicar por qué el aceite de pescado redujo la resistencia a la insulina en las ratas diabéticas.

Evidencia de estudios en humanos

El estudio brasileño se realizó en animales, no en humanos. Por lo tanto, los hallazgos no prueban que el aceite de pescado produzca los mismos efectos en humanos.

Sin embargo, estudios recientes en humanos han informado tendencias similares.

Un ensayo clínico aleatorizado, publicado en 2025, examinó la suplementación de aceite de pescado en adultos sanos de mediana edad y mayores. Los investigadores encontraron aumentos en los niveles de ácidos grasos omega-3 en sangre junto con reducciones en los niveles de insulina en ayunas y marcadores de resistencia a la insulina.

Otro estudio, publicado en 2024, examinó a personas con diabetes tipo 2 y encontró una relación entre los niveles de omega-3 y el control de la glucosa en sangre a largo plazo. Los investigadores sugirieron que la ingesta de omega-3 podría influir en el manejo de la diabetes, aunque este tema sigue siendo controvertido.

Estos hallazgos apoyan una investigación adicional, pero no establecen el aceite de pescado como un tratamiento para la diabetes.

Limitaciones importantes de esta investigación

Varios límites deben ser considerados al interpretar los resultados de esta investigación.

Primero, el estudio involucró ratas en lugar de humanos. Los estudios en animales a menudo ayudan a los investigadores a comprender los mecanismos biológicos, pero las respuestas humanas pueden diferir.

Segundo, los investigadores aún no han identificado la dosis ideal de ácidos grasos omega-3 para personas no obesas con diabetes tipo 2.

Tercero, los científicos aún necesitan determinar qué formulaciones de omega-3 brindan el mayor beneficio.

Se necesitarán ensayos clínicos grandes en humanos antes de que los médicos puedan hacer recomendaciones específicas basadas en estos hallazgos.


Documento de referencia:

Fundación de Investigación de São Paulo (FAPESP). Los ácidos grasos omega-3 debilitan las características inflamatorias de los linfocitos y mejoran el control glucémico en ratas diabéticas goto-kakizaki no obesas. Nutrients, 2024; 16 (23): 4106 DOI: 10.3390/nu16234106

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